LA CIENCIA DE LA HISTORIA

LA CIENCIA DE LA HISTORIA


La historia como ciencia, conceptos e importancia

La Historia puede ser definida como una ciencia humana y social singular, con una metodología de investigación contrastada, unos conceptos teóricos de partida y un lenguaje interpretativo propio; una ciencia al servicio de cada generación como estudio de las experiencias pasadas, de las esperanzas presentes y las expectativas, que en el presente artículo, subraya ante las exigencias de cada “nuevo tiempo histórico”.

 

La ciencia histórica, disciplina singular y “arte” tradicional1, enseña así, con pretensiones didácticas, el camino elegido por la humanidad en su evolución cultural, a nivel local o global; descubre los límites y oportunidades que el “tiempo”, categoría esencial en la Historia, ha dado a la libertad de los hombres Pero la ciencia histórica no se ocupa de todos los hechos del pasado, bien representados por un personaje carismático, bien presentes en toda una colectividad definida. La “duda epistemológica” que inicia toda tarea historiográfica, parte de los intereses y paradigmas que afectan y condicionan en el presente al historiador. Por ello encontramos diversas interpretaciones y análisis, con lenguajes propios, sobre un mismo “hecho histórico”, fruto del contenido subjetivo que todo científico, como el historiador, plantea en su hipótesis de trabajo.

 

La finalidad de la ciencia histórica se sitúa, pues, en objetivar el contenido subjetivo presente en estos “hechos históricos”, tanto en la narración primaria de los protagonistas de los mismos, como en la interpretación secundaria de los historiadores ocupados en estos menesteres. Una objetivación que nos remite, siguiendo a Xavier Zubiri, a los tres factores propios de la experiencia de cada época: el contenido concreto (repertorio de acontecimientos o hechos históricos), la situación de partida, y su horizonte histórico.

 

Factores que proyectan el pensamiento humano, individual y colectivo, el cual siempre opera bajo las categorías intelectuales y espirituales vigentes en un espacio y tiempo concreto4. Ante ellos, el historiador debe interrogar al pasado sobre lo que hubo y lo que

queda, en las posibilidades históricas que se plantearon y las que llegaron a germinar.

 

La objetividad de todo hecho histórico demuestra así como los conceptos políticos, sociales

o económicos creados por toda cultura, no son universales ni eternos; resultan instrumentos de la “razón histórica” propia de una generación consciente de su unidad y trascendencia. Poseen, utilizando una analogía orgánica, una “existencia histórica” determinada, ligada a la realidad humana que los ha generado.

La finalización de su tiempo histórico, del conjunto de creencias, de sus “categorías del espíritu”, es su propio ocaso. Los conceptos con lo que se comprende la realidad del pasado representan esta naturaleza, y su agotamiento histórico viene precedido de la quiebra de los modos de pensamiento imperantes. En un proceso que pasa generalmente inadvertido a los coetáneos, no así al historiador (o por lo menos no debería), la mutación del punto de vista esencial (económico, político, social, cultural) de una generación, y que da carácter a una época, presupone un cambio en el mundo, en sus instituciones y su sistema de creencias.

 

Objeto de estudio de la historia social dominicana

 


Podemos decir que el objeto de estudio de la historia social dominicana es estudiar los procesos sociales de cambio de la población, en donde se pueden mencionar cambios políticos, sociales y culturales.

Vale mencionar que la historia sirve para entender nuestro presente a través de nuestro pasado. La historia son experiencia vividas y hechos ocurridos en el pasado y el tener conocimiento de estos sucesos nos prepara para que alguna de ellas no sean repetidas en el futuro.

Tenemos que un hecho histórico puede ser de índole social, científico, tecnológico, metódico, literario, y todo aquello que pueda representar una corriente de conocimiento, la historia se va formando en el día a día.

El objeto de estudio de la historia son las sociedades y sus transformaciones en el tiempo. La finalidad de la historia es la interpretación de la totalidad de los hechos sucedidos en el pasado de la humanidad. El historiador realiza la interpretación ubicando los sucesos, procesos y cambios históricos en el tiempo y el espacio, así como analizando sus causas y consecuencias para encontrar la relación del pasado con el presente con el fin de poder hacer una posible proyección futura.

En la actualidad, la importancia de la historia no radica únicamente en los acontecimientos mismos, sino en su explicación y los cambios que se dan en y por ellos. La narración de los hechos, las relaciones con su ambiente, así como su comprensión e interpretación forman parte de cualquier estudio histórico integral.

En este sentido, la historia es un conjunto de sucesos ya verificados para explicar el presente, descubrir sucesos nuevos y participar en lo que ocurrirá en el futuro. Es decir, se puede afirmar que la historia es una ciencia dinámica, ya que no está limitada por el tiempo.


La historia es una ciencia que deriva de un conjunto de sucesos verídicos.

Al reflexionar respecto a la importancia de la historia se debe recordar que el estudio histórico sirve, ante todo, para saber de dónde se proviene, cómo se llegó a ser de dicha forma y, en consecuencia, hacia dónde habría. 

 

Fuentes de estudio de la historia

Las fuentes históricas constituyen la materia prima de la Historia. Comprenden todos los documentos, testimonios u objetos que nos trasmiten una información significativa referente a los hechos que han tenido lugar, especialmente en el pasado. Dentro de ellas, y considerando el valor que también tienen las demás, las Fuentes escritas son el apoyo básico para construir la Historia.

            El historiador trabaja las fuentes históricas (“las interroga y contrasta”) para obtener de ellas la mayor información posible. Asimismo debe atender a su variedad, realizando una adecuada selección de las mismas. En sentido general, las Fuentes históricas son de dos tipos: primarias y secundarias.

Fuentes primarias. Son las que se han elaborado prácticamente al mismo tiempo que los acontecimientos que queremos conocer. Llegan a nosotros sin ser transformadas por ninguna persona; es decir, tal y como fueron hechas en su momento, sin ser sometidas a ninguna modificación posterior.

 Fuentes secundarias. Se denominan también historiográficas. Son las que se elaboran a partir de las Fuentes primarias: libros, artículos...

           

 La utilización de las fuentes. Metodología.

Para la confección del conocimiento histórico, las fuentes que utiliza el historiador deben ser analizadas, valoradas e interpretadas, siguiendo una metodología coherente. Además, el historiador debe tener encuentra las Fuentes en su momento histórico y en relación con las circunstancias en que surge o se elaboran. Deben ser sometidas a una crítica objetiva para conocer los elementos que las componen y comprobar su veracidad. Para ello el historiador utiliza un método, que consiste esencialmente en formular preguntas sobre su contenido, a partir de hipótesis de trabajo que queremos contrastar; el objetivo de este proceso es la construcción de la Historia.

El estudio de las fuentes históricas.

La metodología pormenorizada que proponemos a continuación responde básicamente a estos apartados: clasificación, explicación causal, intencionalidad, circunstancias históricas, análisis, comentario y aplicación de su contenido, utilidad y valoración general.

Las fuentes primarias: ¿Cómo afrontar su estudio?.

Entendemos que estudiar las fuentes históricas en este nivel debe ser un procedimiento básico, atractivo y claro que nos permita identificarnos con la importancia y el contenido de un documento histórico. Para ello podemos seguir orientativamente los pasos siguientes:

            a) Precisar que el documento nos informa sobre hechos y sucesos. Así realizaremos las preguntas siguientes: ¿qué ocurrió? Identificamos los hechos históricos. ¿Cómo sucedió? Realizamos su descripción. ¿Dónde?, ¿cómo?, ¿por qué?. ¿qué consecuencias están presentes en él?

            b) El documento, ¿nos informa de grupos sociales o de personas?: ¿A quiénes se refiere?, ¿qué se dice de ellos?, ¿qué opinan, en su caso, las personas o grupos?

            c) ¿Se informa en el documento acerca de diversas actividades?: precisar si son políticas, sociales, económicas, culturales, religiosas, etc. ¿Qué referencias hay de ellas? ¿Se precisa por qué se realizan?

            d) ¿Informa el documento sobre instituciones?: ¿Cuáles?, ¿de qué tipo?, ¿qué función tienen?, ¿cómo están estructuradas?, ¿con quiénes se relacionan?

            e) ¿Aporta datos concretos?: ¿Cómo se clasifican?, ¿de qué tipo son?, ¿tienen relación con personas, hechos, actividades, otras instituciones, etc.?

            f) ¿Contiene opiniones significativas?: ¿de qué tipo?, ¿a qué o a quiénes hace referencia?, ¿qué actitudes reflejan?

PRODUCCIÓN DE CONOCIMIENTO CIENTÍFICO

La producción de conocimiento científico ha sido reconocida (es decir, “construida”), por parte de diferentes actores vinculados con la promoción, producción, circulación y difusión del conocimiento científico, como una estrategia de intervención legítima sobre los problemas sociales: los poderes públicos, las comunidades académicas, los organismos internacionales, los medios de comunicación, entre otros, han instalado la creencia de que el desarrollo de conocimientos científicos es un método legítimo y eficaz para superar los problemas sociales a los que se encuentra sometida la población de América Latina, tales como deficientes condiciones de vivienda, de salud, ambientales, de acceso a bienes simbólicos, etc.

Ahora bien, cuando se ha intentado llevar estas ideas a la práctica –con la dificultad que esto supone en nuestra región–, las relaciones entre ciencia y sociedad han mostrado ser más complejas de lo que sugiere la imagen del progreso unívoco. En este trabajo pretendemos profundizar en esta complejidad, analizando las dimensiones claves que condicionan las posibilidades y limitaciones del conocimiento científico para ser un instrumento de modificación de la realidad social. Para ilustrarlo, analizamos la forma en que la enfermedad de Chagas hizo parte de una política pública de producción de conocimientos a partir de la década del setenta, considerando un conjunto de acciones (y de relaciones entre actores) cruciales para comprender tanto la dinámica que adquiere la producción de conocimiento como la intervención sobre un problema social.

El conocimiento científico es el conjunto de hechos verificables y sustentados en evidencia recogidos por las teorías científicas, así como el estudio de la adquisición, elaboración de nuevos conocimientos mediante el método científico. Una teoría científica es un conjunto consistente y deductivamente completo de proposiciones científicas que describen hechos relativos al campo de investigación de la teoría. En ese sentido el conocimiento científico sería el contenido proposicional completo de todas las teorías científicas empíricamente adecuadas.

 

CONCLUSIÓN

 Arribando a la parte final de este trabajo podemos evidenciar que las formas en la que la historia estudia los hechos trascendentes de la vida de la humanidad pueden ser sincrónica (de la misma época), relacionando hechos de la misma época con evoluciones o consecuencias en la especie humana, o diacrónica (de épocas diferentes), analizando hechos anteriores que puedan ser causas o posteriores que sean consecuencia de un hecho o algo concerniente a la propia especie. Los científicos que se especializan en historia, son llamados historiadores.

Pueden mencionarse además dos enfoques en el campo de estudio de la historia: el clásico (que toma a la historia como el periodo surgido a partir del desarrollo de la escritura) y el multiculturalista (que considera que la historia abarca las etapas en las que es posible lograr una reconstrucción confiable de los sucesos que inciden en el devenir social).

Según la historia clásica, los acontecimientos que tuvieron lugar antes del periodo histórico pertenecen a la prehistoria, mientras que aquellos hechos situados en el periodo de transición entre la prehistoria y la historia son parte de la protohistoria.

 

 

 

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